Las advertencias que Moisés les hizo a los israelitas en el desierto, no se limitaron al destierro. También les habló de manera general, pero muy claramente, acerca de los sufrimientos que ellos habrían de soportar durante el tiempo que estuvieran desterrados. Vamos a encontrar estas advertencias proféticas tanto en Levítico como en Deuteronomio.
Las naciones a las cuales ellos habrían de ser desterrados, son mencionadas en las profecías de Moisés como: “la tierra de vuestros enemigos”. Esa frase: “vuestros enemigos”, se repite nueve veces en Levítico 26. Señala que los judíos no habrían de encontrar en su diáspora gente amistosa, sino gente enemiga.
Es un hecho histórico probado que el antisemitismo siempre ha existido desde los tiempos más antiguos, y todavía existe hoy entre las naciones. Se atribuye a que los judíos provocan el odio de la gente con la usura exorbitante, con su orgullo de raza elegida y con una supuesta conspiración global para dominar el mundo. Sin embargo, a la luz profética, pudiéramos entender que el antisemitismo es un designio de Dios, misterioso, inexplicable y que sobrecoge de temor a cualquiera que comprenda el celo del Eterno Señor por su nombre, su santidad y sus mandamientos ultrajados (Ez. 36.16-23; 39.23,24).
Ahora vamos a ver qué dicen las profecías de Moisés sobre el odio a los judíos en las tierras de sus enemigos y cómo ellas se han cumplido.
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